Podcast 17

Title: “Esquizofrenia: Una mirada biológica y social al misterio de una mente dividida”

By Carolina Quiles Bengochea


Carolina Quiles Bengochea

University of Puerto Rico, Rio Piedras Campus
Faculty: Natural Science
Baccalaureate: Molecular Cell Biology
Year: 5th


Transcript (in spanish)

Saludos y bienvenides a un nuevo episodio de esta serie de podcasts sobre las distintas perspectivas y enfoques de los desórdenes neuropsiquiátricos. Mi nombre es Carolina Quiles Bengochea y en el día de hoy les estaré presentando un episodio titulado “Esquizofrenia: Una mirada biológica y social al misterio de una mente dividida”. Ya con esto tenemos una idea de lo que se va a estar desarrollando y podemos comenzar.

Al escuchar el título puede que les cause curiosidad esas dos últimas palabras: mente dividida. Y es que la palabra esquizofrenia, que proviene del lenguaje griego, está compuesta por dos elementos: skihzen que significa dividir y phren que es mente. De ahí a que aludimos a describirla de esta forma. Estaríamos hablando de una mente en la que la comunicación no es efectiva. Es un trastorno grave del neurodesarrollo que tiene efectos de por vida y afecta la forma de pensar de las personas, su comportamiento, cómo se sienten y cómo perciben el mundo. A pesar de que en la actualidad tenemos un poco más de conocimiento sobre este desorden, hay aspectos biológicos que siguen estando bajo investigación. De la misma forma se busca romper con un estigma social hacia las enfermedades y desórdenes mentales que ha estado presente desde mucho antes que se describieron médicamente.

Es por esto que antes de adentrarnos en el mundo biológico de este desorden, es necesario ponerlo en un contexto histórico para ver cómo fue la transición y la reacción de las personas cuando casos de este desorden se comenzaron a visibilizar. El primer caso reportado y del cual se sabe hasta el momento es el de James Tilly Matthews, quien fue reconocido como la primera persona con esquizofrenia. Claro que pudo haber sido otra persona, sin embargo, no hay registros. Así que les contaré un poco acerca de James. A finales del siglo 18 y principios del siglo 19, aparece James Tilly Matthews quien fue un comerciante de té en Londres. Su caso fue estudiado por John Haslam quien era boticario del Hospital de Bethlem en el cual Matthews fue recluido en el 1797 y permaneció ahí durante 18 años hasta que murió en el 1815. Y conocer este caso fue posible ya que Haslam publica en 1810 el libro Haslam’s Illustrations of Madness donde nos presenta a Matthews. Y su caso fue de peculiar interés ya que se sitúa en medio de dos eventos importantes: la Revolución Francesa y el periodo en el que Philippe Pinel, William Tuke y otros se encontraban introduciendo reformas drásticas en los hospitales psiquiátricos. Matthews fue encarcelado entre 1793-1794 en Francia y en el 1796 es extraditado a Inglaterra. Y un año después, como ya les mencioné, fue internado debido a que presentaba un comportamiento maníaco y luego de un periodo de 12 meses se le catalogó como paciente agudo cuya enfermedad era incurable. Sin embargo, los episodios de Matthews comenzaron a aparecer antes de que fuera encarcelado, éste alegaba que él sabía sobre las comunicaciones telepáticas entre Francia y Londres y esto era lo que les comentaba tanto a los franceses como a los londinenses. Estando en Inglaterra, le escribía cartas o iba a casa de los ministros del gobierno y les contaba sobre complots en contra de él, contra ellos y contra Gran Bretaña. Él creía que en algún apartamento de London Wall, había una pandilla de villanos que eran expertos en química neumática que lo asaltaban por medio de un telar de aire (de ahí a que en inglés se le conozca como James Tilly Matthews and the Air Loom). Matthews inclusive identificaba que este grupo estaba compuesto por cuatro hombres y tres mujeres cuyos nombres eran: Bill the King, Jack the School Master, Sir Archy, the Middle Man, Augusta, Charlotte, y the Glove Woman. Y les atribuía muchas de las cosas que pasaron en esa época. Su familia durante todo el tiempo que estuvo recluido hizo un sin número de esfuerzos por sacarlo ahí y tratar de demostrar que estaba bien, sin embargo, la mayoría de los médicos que lo examinaban siempre concluían, de forma despectiva, que estaba loco. Y llegó un punto en el que su salud se deterioró tanto que comenzó a tener abscesos en su espalda y para tratar de brindarle un mejor servicio decidieron trasladarlo a una clínica privada donde eventualmente murió.

Con el caso de Matthews nos encontramos un panorama en el cual no se tenía un diagnóstico para las enfermedades mentales y todas estas personas eran catalogadas como locos y locas. ¿Que exactamente tenían? No se sabía, lo único importante durante estas épocas era mantenerlos alejados de la vida en sociedad y de ahí a que la única alternativa de “tratamiento” lo fuera el aislarlos en los manicomios. E inclusive durante el 1800’s se dio una especie de boom en el establecimiento de manicomio y cada vez se implementan y creaban más. Claro que la reputación que los precedía era una donde se alegaron malos tratos a los pacientes y que ni siquiera se les trataba como personas. De hecho, se cuestionó la preparación de los muchos los que decían llamarse médicos y trabajaban en estas instituciones pues muchos resultaron no ser los profesionales que decían. Fingían para sacar provecho. Y como les mencioné, no había tratamientos desarrollados para enfermedades que no tenían un diagnóstico concreto, así que en caso de que se les suministrará algún tipo de medicación, esta no era legal e inclusive podía alterar a los pacientes aún más.

Poco a poco con el paso de los años, comenzaron a surgir más investigaciones para comprender qué eran las enfermedades mentales y cómo se caracterizaban cada una. La esquizofrenia particularmente pasaba por una transición ya que en el 1898 Emil Kraepelin había nombrado a esta condición como demencia precoz y posteriormente en el año 1908 Eugen Bleuler acuña el término esquizofrenia para definirla, en este caso el utiliza el término esquizofrenias. No fue hasta el 1952 que se publica la primera versión del “Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders” (DSM). El cual creaba un sistema estandarizado para la clasificación de las enfermedades psiquiátricas.

En la esquizofrenia vamos a encontrar que dentro de los síntomas que pueden experimentar están: las alucinaciones, delirios, trastornos del pensamiento, expresión de emociones y motivación reducida, dificultad en las relaciones sociales, deterioro motor y cognitivo. Estos síntomas a su vez se pueden clasificar como positivos o negativos, pero ojo, esto no significa que unos sean buenos y otros malos. Síntomas positivos son aquellos donde se experimenta la psicosis mientras que en los negativos no. La esquizofrenia a su vez se puede clasificar en tipos y entre estos encontramos al paranoide, catatónico, desorganizado, no diferenciado y el residual. Pacientes que muestran el tipo paranoide se van a caracterizar por estar en constante estado de preocupación y pueden tener delirios o alucinaciones que mayormente son auditivas, en este caso la función cognitiva no se altera. La catatonia se destaca por la falta de movimiento o actividad motora excesiva o sin propósito, negativismo extremo o peculiaridades del movimiento voluntario. Pacientes con esquizofrenia desorganizada van a mostrar características en donde la forma en la que hablan o cómo se comportan no tiene sentido ni lógica. La no diferenciada es aquella en donde no se puede catalogar bajo ninguna de las anteriores mencionadas. Finalmente, la esquizofrenia residual se destaca por ser una en la que predomina la expresión de los síntomas negativos.